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El estrés disminuye con el cuidado quiropráctico

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Combate el estrés con la quiropráctica

¿Puede la quiropráctica ayudarte a combatir el estrés y la ansiedad?

¿Puede el quiropráctico ayudarte a reducir tu estrés?

A veces tenemos la sensación de que el estrés nos sigue donde sea que vayamos. Parece que ya da igual el camino que tomemos o el trabajo que realicemos o de la edad que tengamos.
Hay un sinnúmero de estudios que demuestran los efectos adversos del exceso de estrés en nuestra salud.
Pero, ¿realmente necesitamos artículos para afirmar que el exceso de estrés no es bueno para nuestro cuerpo y hace que nos sintamos horribles? Pues parece que sí.
Y es sólo cuando llegamos al límite y ya no podemos más, que nos ponemos a  buscar soluciones y aún hay muchas personas que todavía no piensan en recurrir al cuidado quiropráctico para superarlo.

Pero primero, es importante entender cómo el cuerpo reacciona ante el estrés. Hay tres “canales” básicos a través de los cuales nosotros percibimos el estrés: Ambiente, cuerpo y emociones.

  • El estrés ambiental: Digamos que estás caminando por un camino tranquilo y escuchas un fuerte estallido cerca de ti similar a una explosión. Eso es un estrés ambiental. La contaminación sería otro ejemplo. Sobre este estrés no tenemos control.
  • El estrés corporal: incluye enfermedades, falta de sueño, mala nutrición, falta de hidratación.
  • El estrés emocional: es ligeramente diferente, porque está fundado en  cómo interpretamos ciertas cosas

El tipo de estrés que más podemos manejar es el estrés emocional, es el único sobre el que tenemos control y además es el que más nos afecta.

¿Sabías que hasta los niños sufren estrés?

Según un amplio estudio de la Asociación estadounidense de Psicología (APA), casi un tercio de los niños encuestados indicaron que habían experimentado síntomas físicos asociados con el estrés en el mes anterior al estudio, por ejemplo problemas para conciliar el sueño, dolores de estómago y dolores de cabeza. Y aún más asombroso, la tasa de suicidios juveniles hoy en día es cuatro veces más alta que en la década de 1950.

En esta sociedad moderna, estamos sobreestresados. A lo largo de los años, se han llevado a cabo muchos estudios para evaluar el impacto del estrés crónico en el cuerpo, y sus consecuencias tales como estos síntomas tan comunes: sentirse irritable, enojado, abrumado, ansioso, fatigado y deprimido.

¿Qué le pasa al cuerpo cuando sufrimos estrés? ¿Qué áreas se ven afectadas?

  • El sistema musculoesquelético: los músculos se tensan y se contraen, causando dolores de cabeza, migrañas y otras afecciones.
  • El respiratorio: el alto estrés puede causar una respiración rápida o hiperventilación y desencadenar ataques de pánico o de ansiedad.
  • Sistema cardiovascular: el estrés agudo puede acelerar la frecuencia cardíaca y la inflamación en las arterias coronarias, lo que puede aumentar el riesgo de derrame cerebral,
  • Y el sistema nervioso: el cuerpo actuará como si estuviera bajo amenaza. Esta reacción es una respuesta innata que ha estado ocurriendo durante millones de años y ha permitido al ser humano sobrevivir. Cuando la mente percibe una amenaza o el cuerpo experimenta un choque, nuestro organismo libera hormonas que aumentan la capacidad de luchar o huir

Independientemente de la causa, si se inicia una respuesta de lucha/huida, no sólo afecta a un área del cuerpo sino hace que se dispare el sistema nervioso que es la base o raiz de todo nuestro organismo por lo que acaba repercutiendo en todo nuestro cuerpo. Sería así:
El cerebro despierta el sistema nervioso simpático y aumenta el ritmo cardíaco, el volumen sanguíneo y la presión arterial. Esto desvía la sangre del sistema digestivo y las extremidades. Las glándulas suprarrenales también emiten un cóctel de sustancias químicas, que incluyen adrenalina, epinefrina y norepinefrina, que con el tiempo pueden causar estragos mayores en la salud de una persona.
La tensión persistente hace que los músculos se contraigan y que la columna quede bloqueada en una posición “anormal”, lo que a su vez interfiere con el funcionamiento óptimo del sistema nervioso. En consecuencia puede afectar la respuesta inmune del cuerpo y retrasar la curación general.

¿Verdad que suena estresante? Imagínate lo que le hacemos pasar a nuestro cuerpo.

¿Qué hace la quiropráctica entonces?

Al trabajar sobre la columna vertebral, la base desde la cual los impulsos de tensión irradian por todo el cuerpo, el quiropráctico puede ayudar a los pacientes a sobrellevar mejor el estrés.

El quiropráctico pondrá la columna vertebral en su sitio, porque si está desalineada, el sistema nervioso no puede enviar correctamente mensajes a través del cuerpo. Una mejor alineación vertebral significará una mejor comunicación y una mayor eficiencia del sistema. Los ajustes quiroprácticos liberarán tensión muscular, calmarán los nervios irritados y así mejorará la circulación sanguínea. Cambios que a menudo serán interpretados por el cerebro para que desactive la respuesta de lucha o huida y el cuerpo pueda regresar a un estado más relajado.

Vemos, entonces, que el estrés es un catalizador que conduce a muchos otros problemas. Puedes sentir que hay poco que hacer para aliviar tu estrés. Pero ya ves que no es así. Siempre hay más soluciones de las que vemos. Y además tenemos que tener en cuenta, cuando el estrés ha atacado al cuerpo por dentro, todavía nos bloqueamos más y nos cuesta encontrar las mejores soluciones o lograr cosas que en una situación normal haríamos.

Con el estrés la mente empieza a deambular y a experimentar una falta de concentración, e incluso a veces de motivación, que hace que nos sintamos bloqueados.
Esta es la manera que tiene el cuerpo de pedirnos alivio mental, menos estrés corporal. Lo pide en forma de dolor de cabeza, migrañas, tensión muscular, dolores de espalda, irritabilidad…

Ahora imagínate una manguera grande con el grifo abierto y el agua que va corriendo tan normal, de golpe alguien la pisa. La manguera va a intentar moverse, el agua va a intentar salir por otros lados, y lo único que necesita es “aliviar” esa “cosa” que está interfiriendo la función para la que ha sido diseñada, que es llevar el agua con normalidad de un extremo. Con el sistema nervioso pasa lo mismo, él está diseñado para llevar la información desde el cerebro a cualquier sistema, o órgano del cuerpo, si lo tenemos bien alineado el “riego” correrá perfectamente y no sentiremos falta de concentración.

Sólo tienes que coger el control de la situación estresante y buscar ayuda. Por ejemplo empezando con la quiropráctica y luego si necesitas más guía, podrás tomar una mejor decisión sobre cuál es tu mejor opción; que si coaching, amigos, pareja, psicólogo, etc…

La nutrición, la hidratación, el descanso y ser positivo son cosas que ayudan a mantener un nivel de estrés menor.

¿Cómo o por qué puede un quiropráctico reducir el estrés?

Si tu columna vertebral está bien alineada, el sistema nervioso puede realizar su trabajo de manera óptima, lo que incluye manejar el estrés y aumentar el sistema inmunológico. Verás, muchas veces una subluxación (una desalineación de la columna vertebral) puede interferir en la forma en que el sistema nervioso se comunica con otra parte de tu cuerpo. Esto puede hacer que sin saber exactamente porqué, te sienta más estresado como decíamos antes, o abrumado o ansioso. Pero sólo asociamos que estamos mal cuando tenemos un síntoma físico como dolor externo.

Los ajustes quiroprácticos estimulan el sistema inmunológico y promueven mejores hábitos posturales y de sueño, hechos que ayudan a eliminar tu estrés.

Entonces, ¿vienes al centre Quiropràctic L’Olivera a mejorar tus niveles de estrés?

¡Tenemos horarios a todo tipo, no te estreses!

¡Todavía dudas de cómo te va a ayudar a ti y a los tuyos la quiropráctica?

Escríbenos y te lo contaremos

Un abrazo,
Equipo Olivera

 

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