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Una hernia discal es como un donut relleno

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Los huesos vertebrales (las vértebras) que forman la columna se unen entre sí mediante unos discos de cartílago. Cada disco está compuesto por un círculo de tejido conectivo y un núcleo central similar a la gelatina.

El papel de los discos intervertebrales es el de amortiguar los impactos que se producen constantemente sobre la columna (al andar, al sentarnos, al estar de pie, al bajar escaleras…) y es crucial para nuestro funcionamiento óptimo.

Una hernia discal, o hernia de disco se produce cuando el disco se ha desplazado de su eje o se está quedando sin su volumen habitual.

Una protusión, es una degeneración del disco, por desgaste, falta de hidratación, sin llegar a ser todavía una hernia.

Es decir, el orden sería: disco sano, protrusión, hernia discal.

Existen muchas y variadas formas de describir la patología dependiendo de dónde vayamos o cómo nos lo expliquen; así hablamos de disco herniado, nervio pinzado, nervio pellizcado, disco protuberante, protuberancia discal… todos estos términos son utilizados de manera aleatoria por los profesionales de la medicina para describirla.

Desafortunadamente, no hay acuerdo en el campo de la salud en cuanto a la definición precisa de ninguno de estos términos, y los pacientes a menudo se sienten frustrados y confundidos cuando escuchan su diagnóstico y cada profesional utiliza distintos términos para describirlo. Pero sea cuál sea el término, lo que sucede es lo que os acabamos de explicar.

La cuestión es que este movimiento anormal del disco vertebral, este desplazamiento de su eje, podemos tenerlo y no saberlo. El síntoma a veces puede ser que ejerza presión sobre la médula espinal o sobre las raíces nerviosas, dando lugar a un dolor intenso que a menudo se irradia hacia abajo; pierna, brazo u otra parte del cuerpo (dependiendo del área de la columna afectada), pero en muchas ocasiones no presenta sintomatología.

Más del 20% de la población tiene discos herniados y ni siquiera son conscientes de ello porque no presionan -todavía – la médula espinal o los nervios, y por lo tanto no causan molestias.

Entonces, ¿qué ocurre cuando hay una protrusión o hernia discal?

Visualicemos.

Piensa en el disco intervertebral como en un donut relleno: puedes aplastarlo y que el contenido no salga, pero que acumule toda la gelatina en un lado produciendo un abultamiento lateral (protrusión) o que apretemos tanto que se salga el relleno del donut (hernia discal).

¿Cuál es la causa de una protrusión o hernia discal?

La verdad es que puede ocurrir por muchas razones.

Un trauma físico como un accidente de tráfico o bici, caídas, lesiones etc. La mayoría ocurren en un momento del que no somos conscientes y que se va acentuando con la edad y esa lucha constante del cuerpo contra la gravedad.

El desgaste general del círculo de tejido conectivo, hace que este se debilite y permite que el núcleo blando y gelatinoso se hinche.

También puede ser, que un trabajo físico excesivo durante un período prolongado de tiempo haga que aumente la probabilidad del deslizamiento del disco.

¿Siempre hay síntomas?

No, como explicamos en la consulta, salud y ausencia de síntomas no van ligados. Veamos; si una persona sube el Everest, probablemente sienta frío, se note las piernas cansadas, tenga dolor de cabeza por el cambio de presión, etc.
En cambio una persona que sube dos pisos en su edificio no sentirá ningún síntoma. Pero, ¿está más sana la persona que sube al Everest o la persona que sólo sube dos pisos?

Los síntomas de las hernias discales o las protusiones pueden ser los siguientes:

  • Malestar general de espalda.
  • Dolor que se extiende sobre las nalgas, por la parte posterior de un muslo y por dentro de la pantorrilla.
  • Puede ser en una pierna (más común) o en ambas.
  • Entumecimiento, hormigueo, o debilidad en las piernas o en los pies.
  • En casos severos, incapacidad para encontrar comodidad incluso acostado.
  • Cuello dolorido o una sensación de retorcido repentino, que no se puede enderezar sin un momento de dolor intenso.
  • Cambios en el intestino o la vejiga y/o entumecimiento en la ingle.

¿Qué tratamientos hay?

Los tratamientos estándares que se dan aquí en España cuando tienes una hernia o protusión son muy diversos e invasivos: esperar a que empeore, medicamentos antiinflamatorios, inyecciones, infiltraciones o cirugía.

A Centre Quiropràctic l’Olivera llegan personas a punto de operarse que al final no se operan.

Y es que el cuidado quiropráctico debería ser la primera opción. La atención quiropráctica no es invasiva, no incluye píldoras, ni inyecciones, ni cirugía. Es un cuidado preventivo, y sobre todo busca la causa, la raíz del problema, y hace que el cuerpo funcione por sí solo de dentro hacia fuera. La quiropráctica no invade el cuerpo con elementos externos para tapar el problema.

En un estudio del Journal of Manipulative and Physiological Therapeutics, se evaluaron 27 pacientes que tenían hernias discales documentadas y sintomáticas, antes y despues de recibir atención quiropráctica.

  • El 80% de los pacientes informaron que su dolor había disminuido a menos de dos en una escala de dolor de 0 a 10, siendo 10 el nivel de dolor más alto posible.
  • El 63% de sus imágenes de resonancia magnética confirmaron una reducción en el tamaño o la reabsorción completa del material del disco herniado.
  • Además, 78% de los pacientes en el estudio que anteriormente estaban de baja laboral debido al dolor pudieron regresar a su trabajo.

Si bien la condición específica de cada persona puede ser, evidentemente, diferente, este estudio confirma que la atención quiropráctica es segura para el tratamiento de las lesiones del disco.

De todas maneras, prevenir lesiones en los discos intervertebrales siempre es mejor que tener que buscar soluciones rápidas luego.

¡Ven a cuidar tu sistema nervioso para que no llegue a ser un donut chafado!

¡Escríbenos!

 

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